Después de que Yuna se confiesa a su mejor amiga y es rechazada, una noche de borrachera en la playa termina con ella ahogándose. Se despierta dentro de la última novela que leyó, en el papel de un personaje secundario condenado, sin diálogos y con una escena de muerte ya escrita para ella. Para reescribir su destino tiene que acercarse a las mujeres que dirigen la historia y, cuanto más se acerca, más difícil le resulta seguir un guion para su propio corazón.