Una instructora de fitness convierte cada sesión privada con sus clientas casadas en algo mucho más íntimo. Lo que comienza como estiramientos guiados deriva en manos errantes, un amasado lento sobre leggings y trajes de baño húmedos, y tardes sin aliento que ninguna de estas esposas confesará jamás a sus maridos. Ella sabe exactamente dónde presionar, y una a una se derriten bajo su tacto.