Dos oficinistas saldan una cuenta pendiente después del trabajo. Una dobla a la otra sobre su rodilla, y unos azotes punzantes dan paso a dedos provocadores hasta que la orgullosa termina suplicando por más.
Dos oficinistas saldan una cuenta pendiente después del trabajo. Una dobla a la otra sobre su rodilla, y unos azotes punzantes dan paso a dedos provocadores hasta que la orgullosa termina suplicando por más.